Análisis de Aldabón de Bronce – César Dávila Andrade: Fenomenología y Hermenéutica
“Años había durado el silencio en
esa calle”[1],
es la primera frase del cuento Aldabón de Bronce de César Dávila Andrade.
Después de algunas páginas vemos que la historia gira en torno al quiebre de
este silencio permanente. Las primeras líneas del cuento son muy descriptivas,
el lenguaje es poético, el escenario es
claro. Imagino de manera detallada el aleteo de las golondrinas que vuelan
sobre las lomas de maíz, pero no logro imaginar claramente el escenario: ¿se
trata del campo, se trata de la ciudad? Después el relato gira y se enfoca en
el gallo y las gallinas, “¡La flor amarilla, amarilla!”[2]
dice una gallina, en ese momento me quedo desconcertada, pues ninguno de los
otros cuentos que he leído de César Dávila Andrade contiene animales que
hablan, vuelvo a leer esa línea, efectivamente, las gallinas se comunican con
el gallo. Más adelante me llama la atención la ausencia de la Viejecita, la
irrupción de los animales en su casa y la imagen de la muerte, la sumisión de
las gallinas y la soberbia del único gallo. Hasta este momento pienso que el
relato se enfocará en la vida de la vieja, o se tratará de una fábula sobre las
gallinas, pero me sorprendo cuando después de algunas líneas, aparecen nuevos
personajes que pueblan la casa abandonada, pero que nada tienen que ver con el
primer relato. Trato de trazar un vínculo entre la chola y la vieja, entre los
niños y los animales, pero no lo encuentro, entonces pienso que al final de la
lectura tal vez esto me quede más claro. De pronto, noto que el silencio de la
calle se ve definitivamente interrumpido por los juegos de los niños, por los
golpes de las piedras, por el sonido de los gritos y los correteos, hasta que
aparece el aldabón de bronce, objeto sobre el que los acontecimientos
principales girarán. Los niños se divierten molestando don Samuel Sepúlveda, se divierten a costa de
su sufrimiento, lo que me hace pensar en la inocencia de la niñez y la
ingenuidad del ser humano, a veces, inconsciente. Veo la debilidad de Sepúlveda
frente a las quejas de la chola, la alusión a la desigualdad en la frase “Mis
hijos no tienen patios como los de ustedes para jugar”[3],
así, me doy cuenta que este argumento deja a Sepúlveda más vulnerable que nadie,
mientras los niños seguían disfrutando de la “fiesta” que significaba molestar
al viejo. Al mismo tiempo, para el viejo no existía peor calamidad que las
acciones de los niños, se refugia en la iglesia, piensa en quitar el aldabón de
bronce, inclusive decide dejar de pasar tiempo en su casa, todo ello, para
evitar la molestia de los niños. La vulnerabilidad del viejo se hace más
evidente cuando decide salir de la cerrajería porque recuerda la “mirada burlona
y afilada” y “la socarrona sonrisa” del cerrajero, me sorprende que estos
elementos intimiden a un señor, sin embargo, recuerdo que es así la naturaleza
humana, que a veces las cosas más insignificantes nos frenan para cumplir
nuestros objetivos: una mirada de desaprobación, una palabra de desaliento. Hay
diversas alusiones a la enfermedad del viejo, sin embargo, no llego a
comprender qué es lo que le ocurre, cuál es la causa de su malestar prolongado.
El final del cuento me desconcierta, trato de comprender el nivel de
desesperación del viejo para con los niños, pero no logro justificar la
reacción del viejo, me pregunto si su enfermedad es causa de este
comportamiento, pienso en su pasado, me imagino una vida en soledad, llena de
desgracias, recuerdo que líneas antes el narrador hace referencia a una
desgracia económica. Me indigna la actitud de Sepúlveda hacia el niño, me
indigna más que esto le ocurra a un niño que nada tenía que ver con el aldabón
de bronce, no comprendo cómo Sepúlveda puede creer que con una moneda se pueda
excusar su violencia hacia el niño y consigo mismo. Al mismo tiempo, siento
pena de Sepúlveda, es ambiguo e incomprensible. El “¡Viejo locoooooooo!”[4]
del final me desconcierta más, ahora Sepúlveda se ha convertido en víctima de
la victoria de los niños, se resigna. Todavía no comprendo el vínculo de esta historia
con las gallinas, con la Viejecita muerta, sin embargo, creo que no es
necesario forzar una conexión. Recapitulo las escenas en el cuento, llueven las
ideas sobre el tema principal: la soledad, la desigualdad, la vulnerabilidad,
la violencia, la enfermedad, el refugio en la iglesia (pero no en la religión).
Recuerdo entonces una escena de mi infancia, con mis amigos del barrio en Cuenca
decidimos por diversión salir a deshinchar las llantas de los autos de las
casas de la cuadra, recuerdo que un señor, que para mí medía tres metros salió
y nos persiguió y nos gritó hasta el cansancio. Recuerdo que cuando
deshinchábamos las llantas, esperábamos hasta que el dueño del carro salga y
encienda su carro, y se encuentre con las llantas bajas, recuerdo la risa que
nos causaba eso, y la falta de conciencia –o simplemente importancia– del
perjuicio al otro, pero no recuerdo si cuando el señor de la casa de al frente
nos llamó la atención de forma tan violenta, decidimos dejar de bajar las
llantas de los autos o si seguimos haciéndolo.
Referencias:
Dávila Andrade, C. (1984). Obras Completas RELATO. Quito:
Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede en Cuenca, Banco Central del
Ecuador.
Análisis de El último remedio – César Dávila Andrade: Psicoanálisis
“El último remedio” de César
Dávila Andrade trata sobre una pareja: Margarita Rivas y Manuel Crovo. La mujer
es una señora gorda, vendedora de polleras y bordados, y el hombre es un
comerciante que cae en una terrible enfermedad relacionada con el sueño. La
historia se desarrolla alrededor de la búsqueda de la cura de la enfermedad de
Crovo por parte de su esposa, que se dedica incansablemente a cuidarlo y a
buscar un tratamiento efectivo para su mal. Finalmente, Margarita Rivas
encuentra el último remedio, después de haber probado todas las curas posibles
y de haber acudido a un curandero, el último remedio es “conseguir una mujer
robusta que esté lactando” y obtener de ella toda la leche materna posible y
una gota de sangre[1].
Cuando Crovo tiene la oportunidad de probarlo, se deja llevar por sus instintos
sexuales y viola a la chola de quien lacta la leche. Por último, Crovo muere. Este
cuento analizado desde el psicoanálisis tiene una serie de relaciones con la
teoría freudiana sobre los sueños, el retorno de lo reprimido y el complejo de
Edipo.
En primer lugar, se hace
referencia a los sueños en varias partes del cuento, por ejemplo, en el primer
párrafo encontramos la cita “una tentativa de boda en que el Sueño actuó como
padrino misterioso, vestido de profundo terciopelo negro”[2].Los
sueños se presentan como una manifestación del deseo sexual de Crovo, inclusive
se dice que su mal era un “horrible morbo”[3]
del que el enfermo no puede escapar. Al final del cuento, Crovo logra redimirse
de todo lo que había reprimido a través del inconsciente, mediante la violación
sexual a la chola. Todo esto contrasta con la extraña relación que el protagonista
mantiene con su esposa,que se retrata como maternal y tierna. En primer lugar,
los esposos no comparten el lecho matrimonial sino que duermen en camas
separadas, “y ella le acogía como la muerte, revestida de amor, movida de amor,
con sexo de hombre”[4].
Al referirse la narración a las camas separadas, existe una comparación de la
pareja con “una bestia frente a su madre”[5].
Este instinto maternal sigue presentándose de manera implícita y explícita a lo
largo de la obra, comenzando por que Crovo le guarda a su esposa cariño,
gratitud y ella lo trata con ternura, inclusive le dice: “Quiero cuidarte como
si fueras m’hijo”[6].
Margarita no se siente cómoda con su cuerpo, inclusive siente vergüenza de su
apariencia y en el fondo, cree que tiene una parte de culpa por el padecimiento
de su esposo. Esto le lleva a tratarlo como a un hijo, dejando a un lado
cualquier tipo de amor erótico. Crovo vendría a ser el niño en el complejo de Edipo
de la obra, un niño que se ve atraído por la figura maternal.
“Se decía que lo atendería con la
solicitud de una madre hasta el último instante”[7]
afirma el narrador. A través de esta cita vemos que Margarita es para su esposo
una madre que pudo darle todo lo que necesitaba excepto lo que al final le
provee la chola: leche materna y amor erótico. Cuando Crovo prueba el último
remedio, el supera el conflicto del ego con el inconsciente y su inconsciente
gana, causando así, la violación a la chola y finalmente, la muerte.
Referencias:
Dávila Andrade, C. (1984). Obras Completas RELATO. Quito:
Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede en Cuenca, Banco Central del
Ecuador.
Psicoanálisis – Terry Eagleton
Resumen:
Eagleton
afirma que durante el siglo XX no solamente hubo crisis económicas, políticas
sino también una crisis generalizada de la personalidad humana. El conocimiento
sobre el comportamiento humano fue
sistematizado por la corriente del psicoanálisis, cuyo pionero fue Sigmund
Freud. Freud sostenía la teoría de que los seres humanos somos “animales
neuróticos”, pues renunciamos a varios
placeres por fines sociales, y reprimimos hacia el inconsciente nuestra
tendencia a hacer lo que nos agrada. Este comportamiento a la larga genera
neurosis, es decir, “llegamos a ser lo que somos sólo a través de una represión
a gran escala de los elementos que intervinieron en nuestra formación”[1].
Freud también hace énfasis en la dependencia del ser humano en sus padres para
satisfacer sus primeros instintos biológicos y distingue las diferentes etapas
sexuales de un niño: oral, anal y fálica. Freud define al niño como “anárquico,
agresivo, centrado en sí mismo e impertinente buscador de placer”, además de
incestuoso[2],
que no distingue entre lo masculino y lo femenino. ´
La
obra de Freud plantea que entre los niños y sus padres se desarrolla un “complejo
de Edipo”. Esto implica que el niño tiene un deseo sexual inconsciente para con
su madre, y la niña con su padre, sin embargo, al superarlo, empuja sus deseos
hacia el inconsciente y se masculiniza. En el caso de la niña, ella “asume su
inferioridad” por no poseer un miembro fálico y se vuelve a identificar con el
rol de la madre. Para Freud, superar este complejo nos lleva a encontrar un
lugar en la realidad y pasar a las relaciones extrafamiliares, sin embargo, en
el proceso, reprimimos todos nuestros deseos al inconsciente, un “lugar y no
lugar, completamente indiferente ante la realidad, que desconoce la lógica, la
negación, la casualidad y la contradicción”[3]. Los
sueños constituyen el mecanismo principal para que los deseos del inconsciente
salgan a flote, sin embargo, surgen a manera de símbolos, otros mecanismos son
chistes, parapraxias, deslices al hablar, lagunas de memoria, entre otros.
Freud afirma que la neurosis y la psicosis son dos expresiones de un conflicto
interno entre el consciente y el ego, que procura bloquearlo y que ambos
trastornos tienen raíces en experiencias de la infancia y en lo edipal. El
método de cura de estas enfermedades consiste en hacerle saber al paciente de
sus deseos inconscientes y tratar de transferir sentimientos por parte del
analista para llenar el psique del paciente. A través de este proceso el
paciente puede dominarse en sí mismo.
La
obra de Freud ha recibido varias críticas: el concepto demoníaco que le asigna
a la ciencia, los valores sexistas que denota su obra, la definición de
arbitraria de “normalidad”, el sentido común, el reduccionismo sexual, el
individualismo, el reduccionismo biológico, entre otras. Eagleton afirma que
muchas críticas se fundamentan en la incomprensión de la obra de Freud y
expone el pensamiento de Lacan, un
pensador psicoanalista que reescribió la teoría freudiana en relación a sus vínculos
con el lenguaje. Lacan relaciona el postestructuralismo con el psicoanálisis y
define la etapa de infancia como una “etapa imaginaria” donde el cuerpo del
niño tiene una relación simbiótica con el de su madre. Lacan habla también de
la “etapa del espejo” como la formación del ego, es decir, la creación narcisista de un yo extraño donde
el niño se reconoce en una imagen externa. En relación al lenguaje, el niño es
el significante que encuentra un significado en su propio reflejo. Luego incursiona el padre (que Lacan denomina
la Ley) para separar al hijo de la madre, así el padre reprime el deseo
libidinal del hijo. Paralelamente al proceso de adquisición del lenguaje, el
niño también aprende sobre las diferencias sexuales en términos de negación, es
decir, la ausencia del falo de la madre. El niño pasa entonces por un proceso
de orden simbólico donde interioriza todo lo que ve y lo clasifica con base en
las diferencias y semejanzas con otros sujetos y objetos. Así, Lacan encuentra
un paralelismo entre el lenguaje y el deseo, el lenguaje nace en base a la
diferencia y ausencia igual que el deseo y utiliza el sistema de Saussure para
explicar la teoría freudiana.
Lacan
afirma que el lenguaje es “resbaladizo y ambiguo” y que “nunca queremos decir precisamente lo
que estamos diciendo y nunca decimos precisamente lo que queremos decir”[4].
El ego humano, al igual que la obra literaria, se benefician de ocultar su modo
de producción, su proceso de elaboración en sí. Más adelante, Eagleton presenta
la obra del filósofo Althusser quien se sirvió de la teoría lacaniana para sus
obras. Althusser reflexiona sobre el papel de la ideología en la sociedad y
considera la ideología como un imaginario lacaniano, por lo tanto, lo relaciona
con la imagen de un niño en el espejo. Así, Althusser afirma que idealizamos el
rol del sujeto y no nos sentimos como un individuo que desempeña una función en
la sociedad sino que vemos a la sociedad como un entorno donde nosotros vivimos
nuestra vida. Althusser defínela ideología
como un conjunto de creencias y prácticas, no solamente doctrinas, que rigen la
relación de un ser humano con su entorno. En este sentido, la ideología no
implica identificarse con una corriente política sino que incluye elementos
como la forma de vestir, asistir a la iglesia, entre otros. A través de las
ideas de Lacan y Althusser vemos que las ideas del psicoanálisis pueden ser
transferidas a esferas como el lenguaje y la sociedad, y que el inconsciente
puede ser considerado un ente que está entre la sociedad y no dentro de cada
individuo.
Eagleton
utiliza la novela de Lawrence “Hijos y amantes” para confirmar la teoría
freudiana del complejo de Edipo. Esta novela es sobre la familia Morel, el hijo, Paul tiene vínculos muy cercanos con su
madre y una relación lejana con su padre, Paul prefiere quedarse con su madre
antes que con una joven (Miriam) y al final mata a su madre como una forma de
redimirse. A través del análisis de Eagleton vemos cómo es posible fusionar un
análisis psicoanalítico y un análisis de relaciones sociales, y cómo debemos
buscar lo que la novela muestra, en contraposición a lo que dice. En este
sentido, el lector es capaz de crear un subtexto para descifrar el inconsciente
de la obra, preocuparse por qué no dice la obra y cómo no lo dice.
Más
adelante, Eagleton plantea cuatro clases de crítica psicoanalítica basada en:
el autor, el contenido, la construcción formal de la obra y el lector. Eagleton
afirma que psicoanalizar al autor tiende a la especulación y hacer un
psicoanálisis del contenido (personajes, objetos) puede ser reductivo. En este sentido,
Eagleton propone utilizar el texto “La interpretación de los sueños” de Freud
para dilucidar sobre una obra, este texto diferencia entre contenido latente y
manifiesto de un sueño y sostiene que es necesario analizar el contenido
manifiesto. Cuando un individuo sueña, atraviesa un proceso de revisión
secundaria donde se suavizan las ambigüedades y se llenan los vacíos del sueño,
algo similar a lo que ocurre con los textos. Eagleton propone que se revise el
texto de la misma forma, buscando “deformaciones, ambigüedades, ausencias y
supresiones que puedan proporcionar un modo de acceso de valor especial al
contenido latente”[5].
Críticos
freudianos como Simon Lesser y Norman
Holland consideran la obra literaria como una forma de interacción del ego con
el texto, el texto se convierte así en una terapia. Por otra parte, Kennet
Burke fusionó el marxismo, freudianismo y linguísitica y Harold Bloom
desarrolló una versión de la historia literaria basada en el complejo de Edipo,
donde los escritores pretenden “matar” a sus influencias literarias más grandes
a través de la superación, así, un poema es crítica de otro que le antecede.
Julia Kristeva es otra crítica literaria que utiliza algunas ideas de Lacan
para desarrollar un modelo donde contrapone lo simbólico con lo semiótico: lo semiótico
es una forma de socavar lo simbólico y desafiar las oposiciones binarias.
Eagleton
desata un debate sobre la teoría literaria feminista y sobre si existe una
manera de escribir femenina y expone argumentos a su favor y contra. Eagleton
sostiene que las ideas de Kristeva no contradicen al orden simbólico sino que
lo cuestiona y existe dentro de él. Para concluir, Eagleton recalca la idea de
la teoría psicoanalista sobre la tendencia del ser humano al hedonismo, y afirma
que es este mismo principio al que responde que mucha gente sienta placer al
leer literatura. Para que la literatura se convierta en una disciplina
académica, las escuelas inglesas pretendieron despojar del elemento de gusto a
la literatura, sin embargo, el psicoanálisis nos presenta una oportunidad para estudiar
el placer de leer y examinar la felicidad en general.
Comentario Personal:
La
teoría psicoanalista freudiana es en ocasiones difícil de digerir, pues resulta
desafiante pensar en nosotros mismos como animales neuróticos o aceptar que
atravesamos por el complejo de Edipo en nuestra infancia. De todas formas,
considero muy valioso el aporte de Freud a la psicología y a la teoría
literaria porque expone conceptos que antes no se habían explorado. La idea del
inconsciente, en primer lugar, me parece una idea válida para explicar varios
fenómenos que nos ocurren no solo en los sueños sino en el día a día,
pensamientos recurrentes sobre un tema en particular, recuerdos de la infancia,
formas de percibir objetos o situaciones. Comparto la idea de que mientras
actuamos no estamos totalmente conscientes de lo que hacemos y que el ego no
siempre nos domina, por lo tanto hay muchas veces que nuestro inconsciente
actúa. Así, es el inconsciente el que almacena información sobre todo lo que
nos rodea y actúa en función a lo que no estamos conscientes que guardamos en
nuestra memoria. Comparto también la idea de que la relación de un ser humano
con sus padres juega un rol trascendental en la formación de su personalidad,
sin embargo, tengo una gran resistencia a aceptar la idea de que un niño tenga
deseos libidinales por su madre o que una niña tenga que resignarse a ser una
especie de “niño incompleto” porque no
tiene órgano fálico.
Antes
de leer el capítulo de Eagleton, mi idea sobre la crítica psicoanalista se
limitaba a las dos primeras opciones expuestas en este texto, es decir, al análisis
del autor y de los personajes o el contenido. Después de haber leído todo el
capítulo, me di cuenta de que la teoría de psicoanálisis es mucho más amplia, y
nos permite “psicoanalizar” al texto en sí, como un psicoanalista lo haría con
un discurso de su paciente o un sueño. Todavía no me queda clara la metodología
a seguir para hacer un psicoanálisis del texto, y quizá no la haya, sin
embargo, considero que todavía me faltan muchas herramientas para poder
incurrir en un psicoanálisis acertado de un texto literario, conocimiento de
conceptos psicológicos, etc. Me resultó particularmente interesante la idea de
poder hacer un psicoanálisis del lector en base a su percepción de la obra, es
así que se pueden fusionar la teoría hermenéutica y la del psicoanálisis.
Finalmente,
otro debate que me llamó mucho la atención en el capítulo de Eagleton fue el de
la escritura intrínseca femenina. A pesar de que me costó mucho entender las
ideas de Kristeva, considero que no existe una forma de escribir de la mujer.
El lenguaje semiótico del que habla Kristeva no es algo naturalmente femenino,
sino que creo más bien que es un producto del lugar histórico que ha ocupado la
mujer a lo largo de la historia. En este sentido, también considero que las
ideas de Freud son bastante sesgadas por su visión, basada en prejuicios
personales sobre el rol de la mujer y que todo esto se transmite a su obra, de
esta forma, termina por ser sexista y altamente discriminatoria. La reflexión
final de Eagleton sobre la literatura, el placer y el psicoanálisis también me
llamó bastante la atención, sobre este tema considero que es necesario poder
leer teoría literaria y escribir crítica sin perder ese placer al leer un
texto, no dejar que el ejercicio de lectura se convierta en una carga.
Referencias:
Eagleton,
T. (1998). Una introducción a la teoría literaria. Buenos Aires: Fondo
de Cultura Economica.
El gato negro – Edgar Allan Poe y El Retorno de lo reprimido
El gato
negro – Edgar Allan Poe y El Retorno de lo reprimido
Resumen:
El cuento de Poe trata sobre un hombre preso en una
celda que se dispone a contar las desgracias que le llevaron allí con el fin de
aliviar su alma. El protagonista había sido amante de los animales durante toda
su vida. Él mismo describe su personalidad en la infancia exaltando su
“docilidad y bondad de carácter”, la ternura que lo caracterizaba, sin embargo,
se fue esfumando con el paso del tiempo, pues se convirtió en un alcohólico. Él
y su esposa compartían su afecto por los animales, por lo que tenían varios en
su casa, entre ellos, un gato negro –Plutón– que el protagonista particularmente apreciaba.
Plutón le era siempre leal y lo acompañaba a todas partes, y se convirtió en el
único de sus animales que no fue víctima de sus ataques de cólera. Inclusive su
mujer era atacada por la violencia del alcohólico, sin embargo, el gato negro
estuvo exonerado de todo maltrato. Esto no duró demasiado tiempo, y una noche, cuando
el protagonista estaba ebrio, le sacó deliberadamente un ojo a Plutón y lo dejó
tuerto. A raíz de este incidente, el gato rehuía la presencia de su amo y esto
le produjo al protagonista un sentimiento de culpa y a la larga una especial
irritación. El protagonista entonces, ahorcó al gato en la rama de un árbol y
lo mató, acto seguido, su casa se incendió y en una pared estaba impresa la
figura de un gato con una soga alrededor del pescuezo.
El protagonista y su esposa perdieron todo en el
incendio pero él no dejó su vicio a un lado. Con el paso del tiempo, empezó a
buscar un animal parecido a Plutón para poder ocupar su lugar. Una noche el
protagonista encontró un gato muy parecido en una taberna, inclusive era
tuerto, la única diferencia era una mancha color blanco que tenía en su
vientre. El gato lo acompañó a su casa y se convirtió en parte de su familia,
su esposa lo adoraba, sin embargo, desde que llegó, el protagonista comenzó a
aborrecer al nuevo gato. El gato, por su parte, mostraba un gran cariño hacia
él, y él solo le correspondía con odio.
El protagonista confiesa haber pensado en matar al
gato, pero el recuerdo de su primer crimen lo atormentaba en ese momento. Sumado
a esto, sentía un gran temor por el gato, pues la mancha blanca de su vientre tenía la forma de un
patíbulo. Finalmente, un día el protagonista se da cuenta que el gato trató de
empujarlo por las escaleras y decide aniquilarlo con un hacha, pero su esposa
se interpuso en el acto. Como consecuencia, el protagonista decide matar a su
esposa y esconder el cuerpo entre los muros del sótano.
Después de algunos días, durante los cuales él había
tenido una vida tranquila sin la presencia del gato, los policías fueron por
cuarta vez a inspeccionar la casa y al no encontrar nada el protagonista, a
manera de despedida, les hace saber de la excelente composición de las paredes.
Al tocar la pared donde él había enterrado a su mujer, se escuchó un sollozo
ante el cual los policías quitaron los ladrillos y encontraron el cadáver de la
mujer y dentro de las mismas paredes, al gato vivo.
Comentario Personal basado en
Retorno de lo reprimido:
Personalmente el cuento me encantó, y Poe es uno de
mis autores favoritos, había leído en cuento antes, tal vez hace un año, pero
ahora que lo leo con base en el material de clase, ha sido mucho más intrigante
y atractivo para mí. Lo leí varias veces, inclusive escuché el audiocuento, en
busca de “el retorno de lo reprimido”, y de las relaciones que puedo hacer con
el psicoanálisis. El inconsciente es un elemento que está presente a lo largo
de toda la obra. Al ser el mismo protagonista el narrador de la obra, y quien
confiesa sus propios crímenes, hay ocasiones en las que sus palabras están
cubiertas por el ego, y hay otras en las que el inconsciente es quien habla,
por ejemplo, cuando hace una referencia sobre la maldad humana, o cuando describe,
fríamente, el asesinato de Plutón y de su esposa, la forma en la que la enviste
dentro de las paredes y no siente remordimiento alguno. Todo esto, claro está,
se mezcla con sentimientos de culpa, de remordimiento, e inclusive de
arrepentimiento. De todos modos, el estar en una celda y reflexionar sobre sus
acciones, no hace que el narrador disminuya su odio por el segundo gato, el
animal que le recordaba a Plutón. Creo que hay tres ocasiones en las cuales el
retorno de lo reprimido se hacen más evidentes, la primera, cuando el narrador
ve la imagen de Plutón impresa en la pared, esto puede interpretarse como un
acontecimiento sobrenatural, o simplemente, como una manifestación del inconsciente
del narrador, como un retorno de la culpa y un recuerdo del crimen que cometió.
El segundo gato, tuerto y negro también, es en sí, el retorno de lo que él
mató, pero que no se terminó de esfumar por sí mismo. La repetición de
elementos simbólicos son una forma de que el inconsciente de vueltas sobre sí
mismo y es un recurso literario para que la historia, se torne un cuento de
terror. La mancha blanca en forma de patíbulo en el vientre del segundo gato no
es más que otra representación del retorno de lo reprimido, en la conciencia
del propio protagonista, y en el cuento también. Algo que el lector ya dejó
pasar, cesa de ser una anécdota terrible para convertirse en un hito. Al final,
el ego del protagonista es completamente invadido por el inconsciente, y
termina asesinando a su propia esposa. El maullido del gato, que no termina de
desaparecer, es la última representación de una serie de repeticiones.
Frontispicio
Biografía para uso de los pájaros
– Jorge Carrera Andrade
Envuelta
entre la música, la luz y las palabras.
Yo amaba
la hidrografía de la lluvia,
Todo ha
pasado ya, en sucesivo oleaje,
Como las
vanas cifras de la espuma.
Los años
van sin prisa enredando sus líquenes
La
guitarra es tan sólo ataúd de canciones
Texto personal:
El poema completo parece tratar sobre un viaje,
donde poco a poco nos vamos alejando de Quito a un ambiente más campesino y por
último, a la costa. El tono de los versos se va alternando entre recuerdos
nostálgicos de un pasado alegre y tristeza por el paso del tiempo, incluso parecen
haber referencias a la juventud o la infancia. Los seis versos que escogí son particularmente
sobre la añoranza de una experiencia que ya pasó y es, por lo tanto,
irrecuperable. A través de estos versos, y de toda la poesía, podemos recordar
ese sucesivo oleaje que lentamente se nos ha desvanecido de las manos, la
experiencia del poeta, también activa al lector a buscar en su propia vida
situaciones similares y a vivir, de cierta forma, el viaje entre los versos
leídos. Así logramos recuperar lo que ya hemos dejado atrás, así sea solamente
una sombra del sentimiento que una vez nos envolvió.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)